jueves, 28 de abril de 2011

TRABAJO 1: GONZALO YÁÑEZ y su relación con los sellos musicales


EN TODAS PARTES LA REGLA ES LA MISMA: ADAPTARSE O MORIR

Cantante, músico y productor uruguayo, ha desarrollado su carrera principalmente dentro de Chile. Siempre influenciado musicalmente por sus padres, desde muy niño comienza a cantar, y antes de los 10 años de edad ya había editado dos álbumes, y también había participado en un programa musical del canal 10 de su país.


Hoy con apenas 27 años tuvo ya varias experiencias con sellos multinacionales e independientes, y si bien su actividad musical se inicio en su país de origen, su vocación por ella comenzó a dar forma en 1995 cuando llega a Chile y en los pasillos de un colegio de Santiago forma un grupo de música con unos compañeros de curso conocido como No Me Acuerdo. Pero sólo al terminar los estudios y ya egresado, Yáñez, comienza a tomar en serio la carrera musical. Carlos Fonseca -prestigioso manager de la industria musical chilena- a comienzos del 2001 escucha a la banda en un festival universitario, le gusta y va a Warner Music con los demos a ofrecer el master. Entonces, Yáñez como cabecilla del quinteto, firma un contrato con el sello que consistía en grabar un disco, hacer tres videos y la promoción. El grupo fue todo un éxito, con la edición del disco Nada Que Perder (2001), que pese a sus discretas ventas, tuvo tres sencillos rotando en las radios juveniles, consiguió un aceptable ritmo de presentaciones en vivo, sobre todo durante el verano del 2002, e incluso estuvo nominado para los premios MTV Latinos de ese año. De esto el artista dice que tuvieron suerte, “eran tiempos donde los sellos todavía tenían plata y toda la música local que se estaba editando se sustentaba, sobre todo en Warner, con lo que vendían con Luis Miguel y Alejandro Sanz, entonces, había dinero. Entonces teníamos un contrato con un sello que en esos tiempos era uno pudiente y la cosa se fue dando naturalmente. Nos fue re bien para lo chico que éramos y lo poco que sabíamos de todo”, afirma Yáñez. Pero durante el 2002 la banda se separa porque Gonzalo, líder, compositor, vocalista y guitarra de ella, se aburre del estilo pop simple del grupo y asume otro camino, convirtiéndose en su debut como solista. Es así como Gonzalo Yáñez se queda en el sello Warner, tras que estos aceptaran su oferta de hacer su álbum homónimo con un contrato de licencia. “El master lo pagué yo, es mío, entonces ellos -Warner- no tuvieron que pagar costos de grabación porque el disco ya estaba listo; eso sí se pusieron con la promoción y el lanzamiento que estuvo re bueno”, puntualiza el artista. Aunque justo cuando sale ese disco, en el 2004, llamado Gonzalo Yáñez, con la colaboración de Álvaro Henríquez en un tema, y tras la salida de éste mismo como guitarrista de Los Prisioneros -había reemplazado a Claudio Narea ese mismo año-, Jorge González invitó a Yáñez al grupo, y como guitarrista se hace parte de la grabación del álbum “Manzana”, así como también de la gira del grupo por distintos países como México, Estados Unidos y Canadá: “Me fui como seis meses y en plena gira con Los Prisioneros me llaman de Warner Chile para contarme que a mi disco le empezó a ir la raja sin que yo estuviera y cuando volví el tema ya estaba cojo porque al sello le faltó obviamente que yo me encontrara ahí para hacer el resto del trabajo, y ahí tuvimos nuestras diferencias y justo Warner quiebra”, recuerda Yáñez. Y a pesar de que estos tiempos trabajando con Los Prisioneros fueron gratos para el artista, sufrió el estancamiento musical debido a la imposibilidad de desempeñarse como compositor y ser interprete de su propia música, lo que lo hacen salirse y continuar sus trabajos musicales en solitario.

Cuando Warner Music quiebra Yáñez cuenta que no se tuvo que ir de la mejor manera, “fue una situación bien violenta sobre todo para los que los masters no eran de ellos, yo me salvé porque el master era mío, entonces a mi me daba lo mismo si quebraban o no. Yo agarré mi disco y me fui no más, sin plata, pero con mi música”, dice. Eso sí, según él mismo contó, distinta fue la situación que vivieron varios artistas más que trabajaban con el sello por esos años como Álvaro Henríquez, Jorge Gonzáles y María Jimena Pereyra, entre otros. Hasta el día de hoy se les debe plata a todos y la gente del sello enfrenta una demanda millonaria interpuesta por Álvaro Henríquez. Pese a todo Yáñez es concreto a la hora de evaluar su trabajo con ellos: “el sello igual cumplió con todas las cosas en su minuto, sólo el final fue tormentoso”.


De multinacional a independiente

Sin Warner y después de tomarse un tiempo sin saber muy bien qué hacer, Gonzalo Yáñez, retomó entonces su trabajo solista, distinguido por un pop con fuerte influencia atlántica, pegajosos estribillos y un equilibrio entre baladas y temas más agitados: “Cada vez me importaba menos tocar un sólo estilo de música, como por ejemplo el rock, y estaban también mis ganas de contar una historia urbana de amor, relacionada a las eternas contradicciones de las relaciones entre un hombre y una mujer; o sea, la esencia misma de la vida", cuenta Yáñez. Así llega a “La Oreja”, un sello independiente con el que el 2006 edita su segundo álbum solista titulado De Ida Y Vuelta, luego de la presentación de un EP de adelanto, Me Hiciste Pagar (2005). Un disco trabajado en estudio canción por canción, de acuerdo a la convicción de su autor en que “se acabó la era en la que el álbum era vital para todo artista desde el punto de vista de la presentación de la obra al público. Más que un álbum en el concepto clásico, esto es una colección de canciones”, afirma Yáñez. Un disco que sale dentro del mismo proceso en el que el sello "La Oreja" va desplomándose y transformándose en "Feria Music". Al respecto Yáñez es categórico: “A mi la restructuración me vino re mal porque me agarró haciendo un disco cuando tu necesitas un trabajo prolongado, coherente y la situación no era así, todos los días entraban y salían personas que un día me decían ‘tienes que hacer esto’ y al otro día venían otros y tenía que hacer otra cosa; fue de locos, y creo que era un disco bien bonito pero no se le pudo sacar provecho ni tampoco había plata”, comenta el artista y agrega: “además el contrato que había de por medio nunca se cumplió; la dinámica era otra, ahí se trazaban los objetivos sobre la marcha y las relaciones eran más directas, más caseras y desordenadas”.

El 2008 definitivamente "La Oreja" desaparece y se va a “Feria Music”, otro sello independiente, donde saca su tercer disco llamado Dispara, el cual también edita en Estados Unidos bajo un contrato de licencia que no pertenece directamente al autor, “era una licencia de licencia”, explica Yáñez y sigue, “Feria le licencio mi disco a ‘EMI México’ y a ‘National Records’ al mismo tiempo, lo que es genial, o sea, todo pasando”. Y en noviembre de 2009 estrena su nuevo single titulado Porque Te Pones Tan Difícil, el cual cuenta con la participación de Plastillina Mosh, un grupo mexicano de rock originario de la ciudad de Monterrey que tiene una gran audiencia dentro y fuera de su país.


“Un sello no hace a un músico”

Hoy Gonzalo Yáñez, mientras da la entrevista toca una guitarra, tararea y anota algunos acordes en un cuaderno. “Estoy haciendo dos temas para Lucho Jarra, a eso me dedicó ahora en realidad, es un trabajo nada más, que me da para vivir. Soy un pseudo empresario de mi carrera como compositor, suena asqueroso, pero amo mi libertad y un sello no te la da”, remata el artista.

Atrás quedó la época de rockero y cantante pop; lo suyo “por ahora”, dice, es ser compositor y productor por encargo. Donde se destaca su trabajo con la cantante argentina María Jimena Pereyra con El Precio Que Tiene El Amor, que fue número uno en Chile y un gran éxito. También produjo el primer álbum de Raquel Calderón y compuso las canciones de las series juveniles "Amango" y "El blog de la Feña" de Canal 13, además de algunos temas para las bandas chilenas BKN y CRZ. Tiene claro que si le dan ganas de hacer un disco no espera un sello “voy y lo hago sólo”, asegura con soltura Yáñe, y agrega: "siempre es mejor negociar directamente el disco y no con un sello de por medio. Es un poco más caótico, pero hay gente que lo prefiere así y cada vez se está haciendo más así. Hoy se pueden hacer mil cosas solo, si quiero sacar un disco lo edito solo y ya”, vuelve a confirmar. Definitivamente el panorama en la industria musical ha cambiado, “eso es lo bueno que está pasando, que cualquiera que hace música puede encontrar la manera de llegar al público, a través de Myspace, Facebook y qué sé yo, hay un montón de alternativas distintas que trabajar para o con un sello. Es el camino que está tomando este negocio”, dice Yáñez, seco y crítico al respecto. Pero pese a que hoy los sellos no son sus mejores amigos, se contradice y declara que de todas formas prefiere trabajar con uno, “se encargan de cosas que a mi me dan lata, como coordinar las entrevistas y tener esa mente más marketera. Radiohead lo hace, pero claro, -ríe-, yo no soy Radiohead que tiene una oficina de 25 tipos que se encargan sólo de eso, entonces si no hay sello, no me voy a matar, me lanzo sólo. Un sello no hace a un músico”.

Por Ana María Sabatini

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